Verania González

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Cosas diarias: La inseguridad en el transporte público

In Uncategorized on 28 enero 2010 at 9:56 AM

Por: El rey del camino.

En la Ciudad de Monterrey, la capital industrial de México se cuenta con un servicio de transporte ineficiente, demasiadas rutas pero pocas opciones, eso sin contar el pésimo servicio. El crecimiento de la población agudiza el problema de transporte, y ya es común que casi a cualquier hora del día, las rutas de transporte público se saturen.

La aglomeración dentro de los camiones, hace que los pasajeros tengan todo tipo de incómodidades: comenzando por el hecho de viajar de pie sin importar que se pagó la tarifa completa, además se tolera el hecho de que un desfile de vendedores y cantantes transiten dentro de él.No voy en contra de que las personas encuentren la manera de susbsistir y mucho menos voy en contra de la libertad, pero recordemos que está termina dónde comienza la mía. Además existen reglas sociales que deben respetarse por todos lo que conformamos una sociedad.

Otra de las incómodidades es el acoso sexual y las caricias sin concentimiento por parte de muchos hombre,s de alto lívido, que usando como pretexto el amontonamiento deslizan y frotan su cuerpo con los de las mujeres que usan el transporte.

De los problemas más graves, que se incrementa día a día sin recibir lo mismo por parte de las autoridades correspondientes, es el de los carteristas, que son una especie de ladronsuelos de bolsas y carteras, quienes a través de sus escurridizas manos y mañosas hailidades se dan a la tarea de robar a las personas.

Aquí entra el refran de :”La ocasión hace el ladrón”, frase que explica que siempre que alguien tenga la posibilidad de robar lo hará, dicha frase sintetiza que sí nosotros no tenemos cuidado de nuestros bienes, alguien puede enajenarse de ellos.

¿Pero cómo cuidar de nuestros bienes a bordo del transporte público si en ocaciones no podemos cuidar de nosotros mismos?,Las manos sólo sirven para sostenernos y evitar caernos las tarifas de transporte público de la ciudad de Monterrey deberían de garantizar la comodidad y la seguridad de sus pasajeros, pues recordemos que las Rutas, son conceciones a una entidad privada para prestar un servicio público.

Desgraciadamente pocos avances se puede tener en este rubro, ya que sindicatos como a CTM y la CROC velan por los intereses de los concecionarios y sus afiliados, estos dos sindicatos son de los que mas peso tienen social y políticamente en México, controlan los mercados ambulantes, el transporte público, los taxis, los obreros, entre otros.

¿Cómo erradidará el gobierno estatal este mal?, si gran parte del voto duró que recibe el PRI viene por parte de este gremio.

¿Hasta qué día el regiomontano verá mermada su comodidad y tranquilidad mientras usa un servicio por el que paga, y mucho?

Sí lo que aquí les escribo les parece cosa hábitual,pues si lo es, pero sí los que tienen que hacer bien las cosas, por el bien del pueblo no se cansan de “chingar”, pues uno menos.

Nos leemos en 1 semana, a ver que hay de novedad.

Manual para juzgar a un periodista

In Uncategorized on 30 junio 2009 at 12:21 AM

Fuente: Wilkipedia

Fuente: Wilkipedia

por: Verania González
OPINIÒN.

El periodismo es una actividad que consiste en recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información relativa a la actualidad. Para obtener dicha información, el periodista debe recurrir obligatoriamente a fuentes verificables o a su propio testimonio.

El ejercicio periodístico es, para mí, la más bella profesión, ya que tienes la posibilidad de transmitir información que pueda resultar útil en la diferente toma de decisiones de una sociedad.
Dada la evidente influencia del periodismo en sociedad se ha desarrollado una deontología profesional constituida por una serie de normas y deberes éticos -ética periodística-, que guían la actividad del periodista. Dichos códigos deontológicos son emitidos generalmente por los colegios profesionales en los países en que éstos existen. En general, estos códigos postulan la independencia de los medios respecto a los poderes políticos y económicos. El periodista queda sujeto a su obligación de actuar con la mayor diligencia posible en el acceso a las fuentes y en el contraste de opiniones confrontadas. Como disciplina el periodismo se ubica en algunos países dentro de la sociología y en otros entre las Ciencias de la Comunicación.

La ciencia social del periodismo persigue crear una metodología adecuada para poder presentar cualquier tipo de noticia, ser objetivo, buscar fuentes seguras y por tanto verificables.
El periodista y sólo él sabe que tan verdaderos son los datos en los que se basa, más allá de sin son la verdad; mientras una declaración o suceso pueda comprobarse, entonces es verdadero.

He leído manuales de periodismo como el de Carlos Marín y Vicente Leñero, pero nunca uno emitido por una Corte, no es broma, es por eso que a continuación les presento un artículo de Carlos Avilés Allende.

¿En México cómo se vive la libertad de expresión?..

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Manual para juzgar a un periodista

Carlos Avilés Allende
Fuente: El Universal
29-junio-2009 http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle8108.html

La primera vez que lo dije fue en broma. La Corte hizo un manual de periodismo. Pero no es broma. En realidad la Corte emitió una sentencia que, en la práctica, se puede convertir en un auténtico manual para periodistas y para juzgar a periodistas.
La redacción final de la sentencia está en trámite y pronto podrá consultarse en la página de internet de la Corte en la sección de expedientes como el amparo directo en revisión 2044/2008.

Se trata de un texto ligero, sencillo, dividido por temas. ¿No lo cree? Pues sí, parece que en la Suprema Corte de Justicia de la Nación comienzan a escribirse sentencias accesibles al público en general. Y esta es una de ellas.

De manera resumida, el texto da cuenta de la historia de un director de un periódico regional de un municipio de Guanajuato que fue sentenciado a tres años de prisión –conmutados después por servicio a la comunidad- por ataques a la vida privada.

Todo porque publicó una entrevista con el chófer de un presidente municipal en la que daba a conocer algunas irregularidades de su jefe y en la que, de manera marginal, hizo alusión a una petición que, en una ocasión, le hizo el alcalde para que le diera un masaje en la espalda tendido en una cama.

Debido a que la Ley de Imprenta de Guanajuato -que la Corte declaró inconstitucional en sus puntos esenciales en la sentencia que comentamos- permite criminalizar ampliamente la tarea de los periodistas, se hicieron a un lado las denuncias por corrupción del presidente municipal y se sancionó al director del periódico regional por atacar la vida privada del funcionario.

Sobre este punto, como la misma Corte dio a conocer desde hace un par de semanas, sólo recordaré que el alto tribunal limitó y redujo los derechos a la privacidad y al honor de los funcionarios públicos y de los políticos, al determinar que tienen un derecho a la intimidad y al honor con menos resistencia normativa general que el que asiste a los ciudadanos ordinarios frente a la actuación de los medios de comunicación de masas en ejercicio de los derechos a expresarse e información.

Porque, al menos para mí, lo importante, lo realmente importante es que en esta sentencia o manual se establecen y delimitan los requisitos que deben cumplir los periodistas para que se considere que la información que publican, a manera de nota, entrevista o reportaje, quede protegida o bajo el cobijo protector de la Constitución. Y, de manera primordial, las reglas que se deben respetar en todo juicio que se promueva en contra de un periodista por daños a la moral, la honra, la vida privada y la intimidad.

Pero veamos que dice el manual, perdón, la sentencia.

Dice que la información, cuya protección y amplia difusión, está en principio constitucionalmente protegida es la información veraz e imparcial.

Pero qué entiende la Corte por VERACIDAD.

La Constitución, dice, protege la información veraz, pero ello no implica que deba ser información “verdadera”, clara e incontrovertiblemente cierta. Exigir esto último desnaturalizaría el ejercicio de los derechos.

Lo que la mención a la veracidad encierra es simplemente la exigencia de que los reportajes, entrevistas y las notas periodísticas destinadas a influir en la formación de la opinión pública tengan atrás un razonable ejercicio de investigación y comprobación encaminado a determinar si lo que quiere difundirse tiene asiento en la realidad.

En los casos de expresión de opiniones -y no de hechos- este requisito no aplica porque las opiniones no pueden ser tomadas como verdaderas o falsas.

En cambio la IMPARCIALIDAD es una barrera contra la tergiversación abierta, contra la difusión intencional de inexactitudes y contra el tratamiento no profesional de informaciones cuya difusión tiene siempre un impacto en al vida de las personas relacionadas en los mismos.

Y, bueno, pero ¿qué dice sobre los lineamientos que se deben respetar a la hora de juzgar a un periodista?

1. Las leyes que establecen limitaciones a la libertad de expresión deben estar redactadas en términos claros y precisos.

2. Las expresiones e informaciones deben analizarse bajo el estándar de la “malicia”, esto es, bajo un estándar que exige que la expresión que alegadamente causa un daño a la reputación de un funcionario público haya sido emitida con la intención de causar ese daño, con conocimiento de que se estaban difundiendo hechos falsos, o con clara negligencia respecto de la revisión de la aparente veracidad o falta de veracidad de los mismos.

3. Las reglas de imputación de responsabilidad posterior deben requerir que quien alega que cierta expresión o información le causa un daño en su honorabilidad tenga la carga de probar que el daño es real, que efectivamente se produjo.

4. El ordenamiento jurídico no puede contemplar una vía única de exigencia de responsabilidad, porque el requisito de las afectaciones sean necesarias, adecuadas y proporcionales demanda la existencia de medidas leves para reaccionar a afectaciones leves y medidas más graves para casos más graves.

5. Al interpretar y aplicar las disposiciones constitucionales y legales en la materia debe tenerse cuidado de no generar dinámicas de distribución de responsabilidad entre ciudadanos, periodistas, editores y propietarios de medios de comunicación que lleven a unos a hallar interés en el silenciamiento o la restricción expresiva de los demás.

¡Qué tal, eh! ¿Qué les parece?

Por cierto que, si nada pasa, el primer caso en el que la Corte revisará si se cumplen las reglas fijadas para los periodistas y para juzgar a los periodistas es el juicio por el que demando la esposa del ex presidente Vicente Fox, a la periodista Olga Wornat y la revista Proceso por difundir un artículo en el que se dieron detalles sobre la anulación de su primer matrimonio.

Buen día.